jueves, 16 de diciembre de 2010

Conclusiones

Presentación de las conclusiones


En primer término, puedo aseverar que los objetivos planteados, en mi investigación, han sido cumplidos. Lo cual, ha sido una ardua tarea, pues en la vasta bibliografía consultada así como en los sitios de Internet visitados, no se han hallado muestras de investigaciones de características similares a la presentada.
Recapitulemos las conclusiones que se pueden extraer de esta investigación y que respaldan la primera hipótesis de esta investigación:


1. Los discursos producidos durante el proceso y la posterior sanción de la Ley Nº 26.150, “Programa Nacional de Educación Sexual Integral”, han marcado su impronta impactando negativamente en su implementación en el sistema educativo argentino.

2. Se identificaron tres discursos diferentes, pero interrelacionados : el Estado, la Religión y la Escuela. Este triunvirato discursivo, ha dado lugar a una puja de poderes que han dado lugar a silencios o resistencias.

3. El discurso estatal, religioso y escolar, plantean diferentes redes de poder. El análisis conjunto de tales discursos da cuenta de la Hipótesis Discursiva, planteada por Foucault, cuando expresa que el poder es una situación estratégica compleja y que las relaciones son móviles y no igualitarias. En tanto que donde hay poder hay resistencias.

4. Históricamente, los debates en educación pública ha sido entre dos grandes sectores: los liberales y los católicos. En esa puja de poderes que dicen, el Estado defiende y la Iglesia ataca. La sociedad permanece inmóvil, murmurando sus miedos y silenciando tabúes. Docentes atrapados ante grito ensordecedor de la necesidad y agazapados en el silencio de tabúes y mandatos. Sensaciones que detienen, que obnubilan y que mantienen candente la educación sexual, aunque más no sea para condenarla a la callada agonía de las palabras que no dicen.

5. El biopoder, que preconiza un poder productor y regulador de la vida, se despliega en los mecanismos de control de la sexualidad propuestos por la iglesia. El Estado opera por medio de la biopolítica, mediante las políticas aplicadas a la regulación de la vida. El señuelo de la prevención –anticipación para evitar embarazos adolescentes- supone la ilusión de la administración de la vida, control de la salud y la higiene. En contextos discursivos, subyace la idea de Sexualidad como problema. Se aspira a un disciplinamiento de la sexualidad, integrándola a la propuesta educativa.

6. Biopolítica, que desde el Estado y los programas inherentes a educación sexual integral, priorizan, valiéndose de las estadísticas . Operan con un discurso, que encierra al sujeto en la esfera de la población, desplazando la subjetividad al plano numérico. Cuyos resultados suelen ser publicados, palabras que se leen y se escuchan reflejando una “realidad” que no se condice con los hechos. Una vez más, la burocracia ha ordenado el discurso.

7. Rousseau en el Emilio escribe: No hay nivel de sometimiento más perfecto que aquel que conserva la apariencia de la libertad. De modo que la libertad, sigue siendo vigilada y controlada (Schérer, 1983), en el sistema educativo argentino, la educación sexual sigue generando impotencia. La impotencia niega al poder , hay un control simbólico desde el Estado; Estado Nación que determina “los qué y los cómo”. Será necesario, hacer uso del margen de libertad que cada sujeto tiene para construir nuevos modos de transmitir conocimientos. Una emancipación que implica emanciparse a uno mismo para emancipar a los otros.
8. La sexualidad en la escuela, debiera implementarse como educación problematizadora, que parta de la complejidad, de la historicidad de los hombres. Que permita transformar-se en algo distinto de lo que fuimos.

9. La Educación Sexual, implica una transmisión de lo humano y de la cultura. Valerse de la noción de palimpsesto, porque para el ser humano poder es posibilidad de reinventar-se, de construir-se.

10. Los mecanismos de implementación, presentan una línea teórica rica. Se prioriza la información, pero no su historización y análisis epistemológico . Se carece de mecanismos que pongan en práctica los contenidos y se corre el riesgo de hacer el efecto opuesto al buscado. Los docentes no poseen líneas de acción definidas para llevar a cabo la transmisión de la sexualidad en la escuela.

11. Las capacitaciones, son un instrumento valioso pero no suficiente para implementar la ESI. En el caso de las capacitaciones del PESE, son una iniciativa viable, el programa que las fomenta desempeña un rol importante para llevar adelante acciones de capacitación.


12. El discurso sobre la transversalidad de la Educación Sexual Integral, tienen connotaciones ambiguas. Las necesidades y demandas sociales transfieren a la escuela responsabilidades que le competen al Estado. Sería conveniente proponer acciones en red, coherentes a los tiempos que corren y a los nuevos paradigmas, transmitir conocimientos desde una perspectiva dinámica y globalizadora que integre todas las disciplinas escolares. Rompiendo con los lineamientos planteando una idea de red de contenidos interrelacionados en lugar de la transversalidad. Resignificar los saberes, haciendo de la escuela un espacio de poder donde el docente se constituya como sujeto de transformación. Esto permitiría no correr el riesgo de que la Sexualidad en la escuela se atomice en asignaturas relacionadas a la Biología cayendo en un reduccionismo que convierta a la Ley de ESI en una redundancia legal, ya que en Biología esos temas, sobre el cuidado de la salud y prevención, se transmiten independientemente que exista la Ley. En otro orden, se propone la creación de espacios específicos, esta opción pone en riesgo implicar el abandono del tratamiento de la sexualidad en las escuelas en las distintas áreas. De modo que, a la sexualidad integral tabú y sin consignas claras, se le suma la posibilidad de elegir. Se inauguran tensiones entre competencias estatales y autonomía. En el caso de la ESI, emprender la difícil tarea de transmisión de conocimientos bajo la concepción de autonomía, hace que la implementación de Ley 26.150 se dilate.

13. Teniendo en cuenta las demandas que la sociedad transfiere a la escuela, podemos mencionar nuevamente la arista de la prevención, reclamo que ha atravesado el discurso de los legisladores, referentes políticos y la comunidad. Un tema que estuvo en el tapete fue el embarazo adolescente. Se le demanda a la escuela la necesidad de impartir conocimientos para evitar embarazos adolescentes. Sin tener en consideración que el embarazo adolescente requiere profundos tratamientos que escapan a la educación sexual devenida al reduccionismo preventivo. Ocurre, algunas veces, que las adolescentes están conformes con su situación de embarazo, incluso en ocasiones es buscado. Existe una impronta intergeneracional, que ubica a la embarazada en una situación de inclusión social. De modo que, sería conveniente procurar construcción de subjetividades, para poder decidir autónomamente el deseo de ser padre o madre. Subjetividad y deseo que deben construirse y fortalecerse desde los primeros años de la escolaridad. Subjetividad y deseo que transmiten los agentes educativos. El docente participa para que el alumno pueda formar su propio proyecto de vida, dentro del cual está la planificación familiar.
Pero al Estado, este asunto no le debe escapar porque la decisión de los sujetos impacta en necesidades de salud, vivienda y bienestar que debe ser dada de manera universal, a todos. Esto tiene que ver con la inclusión social en todo el sentido de la palabra. A menudo ocurre, que no todos tienen acceso a la igualdad de oportunidades, pues existe la desigualdad de origen, es decir quienes nacen en una situación de desamparo no tienen las mismas posibilidades que quienes nacen en hogares con necesidades básicas cubiertas. De modo que, la intervención del estado es prioritaria para equilibrar la balanza social .

14. Los discursos en torno a la Ley 26.150, plantean la opción de dar cumplimiento a la implementación de la norma de acuerdo a su ideario y sus convicciones. Por un lado, se implanta un discurso legal que obliga a impartir sexualidad integral en la escuela y por otro lado está el derecho de hacerlo como se considere pertinente. Actualmente la incorporación de contenidos relacionados a la ESI, sigue los avatares de la política y está expuesta a la presión que algunos sectores ¿conservadores? ejercen. El paradójico accionar del discurso posmoderno estatal: le da espacio a lo moderno.

15. En lo que respecta al orden familiar, persiste el discurso que plantea confinar la educación sexual en el ámbito privado, a pesar de la sanción de la Ley Nacional de Educación 26.206/2006 que en su artículo 2º hace explícita la idea de que la educación y el conocimiento son un bien público y un derecho personal y social, garantizados por el Estado. De modo que desde el Estado Nacional hay un cambio de paradigma, el estado con un papel preponderante por sobre la familia y los derechos humanos por sobre las creencias religiosas.
En la idea de familia, planteada como único transmisor de estos conocimientos, subyacen por lo menos tres cuestiones que hacen tropezar la ley con prejuicios ideológicos. La primera es el trazo de estereotipos ilusorios para la época actual, como el de familia nuclear – burguesa y heterosexual-, compuesta por la pareja conyugal. Esta perspectiva desconoce los nuevos modos de familia, hasta los límites de ubicar la homosexualidad como disvalor. La segunda razón, es el intento implícito de dilación de los plazos de la ley. Mediante las discusiones que la Iglesia Católica plantea en torno a los conocimientos que deben transmitirse en la ESI, impregnando de moral los discursos. Las dos cuestiones anteriores, decantan en que aún se mantiene la concepción heteronormativa que no permite comprender que la sexualidad traspasa las barreras de la mera genitalidad y la reproducción, la descripción biológica de los cuerpos y la prevención de los riesgos de su ejercicio. En tanto que, la persistencia de eufemismos perpetúa las resistencias en torno a la implementación de la Ley 26.150 y hasta tanto no se legitime un nuevo concepto de familia la educación sexual será siendo un constante desafío. Finalmente, habiendo interpretado los discursos de legisladores y los publicados en diarios nacionales desde algunos sectores, se puede destacar que cuando se presiona es porque hay pocos elementos para convencer. Como resultante de ello, la obstinación y vehemencia se convierten en dogma.

16. Los medios masivos le han dado voz a las controversias que históricamente existen entre la Iglesia y el Estado argentino. Nos han permitido concluir en que, a pesar de los intentos del kirchnerismo, la Iglesia ha elaborado respuestas contundentes, si se tiene en cuenta que doblegó sus fuerzas estableciendo alianzas con sectores de derecha argentina, integrado incluso por algunos gobernadores, entre los que se encontró a Jorge Busti.

17. Con este estudio, podemos inferir que la sanción de una ley no es garantía para la puesta en vigencia de un derecho. No se debe pasar por alto el hecho de que cuando el Estado no adopta el contenido legal o cuando conmina a las políticas a la callada agonía de sus leyes, está violando los derechos humanos. Los discursos hegemónicos han producido una normativa destinada a ordenar y reproducir sus contenidos “socialmente” legalizados bajo el ala de una estructura política. El discurso legislativo, hijo de esta época posibilitó el texto de la Ley 26.150, es UN texto. Podría ¿haber sido otro? Al decir de Foucault, la sexualidad es una figura transcultural y transhistórica, atravesada por discursos de poder.

18. Las producciones discursivas sobre la ESI, hasta ahora, indican que las intenciones de implementación están siendo borroneadas por el silencio, que además es una manera de decir y, por lo tanto, de educar. La Ley debe ponerse en marcha, vehiculizada por sus mecanismos de implementación, debe ser asimilada culturalmente. Deberán frenarse las resistencias, porque los plazos de la ley corren riesgo y los “sujetos de derecho” son los principales perjudicados.

19. A pesar de que, la Cámara de Diputados y el Senado de la Nación, ordenaron la creación del Programa Nacional de Educación Sexual Integral y que después se definieron los lineamientos curriculares –en consenso entre los ministerios provinciales, representantes eclesiásticos y religiosos y expertas/os en educación-, la letra de la ley sigue pequeña. Hasta ahora la realidad indica que las buenas intenciones quedan tachadas por el silencio.
La situación actual de la Ley 26.150, cristaliza las paradojas inherentes a toda la organización humana: innovar para seguir como estaba.

20. Este recorrido teórico, deja nuevos interrogantes, no se ha intentado desatar nudos, más bien se ha instado a la reflexión. Durante ese andar, también transitamos el curso de nuestra sexualidad, de nuestra experiencia educativa diaria, de nuestras pasiones y deseos. Recorrimos una parte de nuestra vida, diferente, nueva y estamos caminando la inevitable prolongación del tiempo, tiempo que pasa, que cambia y nos cambia. Un doble desafío se nos presenta desde este momento: abandonar las certezas, aceptar la ignorancia. Desafío que nos traslada al inicio de este estudio pero que nos devuelve convertidos, con una estructura de pensamiento diferente cuya premisa es el principio de incertidumbre. Quizá todo siga igual, pero también puede que no sea así , podemos ser una posibilidad de cambio… todo depende de nosotros, de la propia decisión de caminar hacia la utopía o quedarnos atrapados en los claustros silenciosos de las verdades que funcionan como certezas.